Una propuesta se cae por un anexo que no cargó tanto como por un precio malo. Y siempre pasa a las once de la noche del día del cierre.
Los anexos llegan de todas partes: cámara de comercio en PDF, pólizas escaneadas, certificaciones de experiencia firmadas, hojas de vida, estados financieros. Cada uno viene de una persona distinta y con un peso distinto. Cuando descubres que el paquete no cabe, quedan minutos, no horas.
Comprimir de a un archivo a la vez en ese momento es la peor forma de resolverlo, porque nunca sabes cuánto llevas ni cuánto te falta.
Carga todos los anexos juntos y pon el límite de la plataforma. La barra muestra cada documento como un bloque dentro del presupuesto total, así ves de inmediato cuál se lo está comiendo. En un paquete típico, dos o tres escaneos pesan más que los otros veinte documentos juntos.
Los documentos que ya son texto, como una propuesta técnica exportada desde Word o un estado financiero generado por el contador, no ganan nada al comprimirse y pierden nitidez. Deben pasar intactos. Lo que sí conviene ajustar son los escaneos: pólizas, certificados con firma y sello, cámaras de comercio en papel.
Los anexos de una propuesta traen precios, márgenes y datos de terceros. Esta herramienta no los sube a ningún lado: el procesamiento ocurre dentro de tu navegador y no hay servidor que pueda guardarlos. También significa que funciona con conexión mala, que es justo lo que suele pasar el día del cierre.